La contracción del mercado financiero y sus efectos en los negocios podría ser un excelente tema para discutir en una sala de clases. Pero para algunos esa misma crisis es la que les impedirá asistir a clases. Es el caso de muchos ejecutivos bancarios de la región: a pesar de ser uno de los clientes más frecuentes de los programas de educación ejecutiva que ofrecen las universidades, los banqueros de América Latina han tenido que ajustar todos sus presupuestos en los últimos meses, incluyendo los de educación, con lo que disminuyen sus posibilidades de enviar a sus profesionales a cursos de actualización. ?Con ellos en mente, la escuela brasileña Fundação Dom Cabral (FDC), domiciliada en Belo Horizonte, ha buscado una solución: diseñar un programa educacional para ejecutivos de distintas empresas, pero que tengan necesidades y desafíos comunes. Es una mezcla de los tradicionales programas abiertos que ofrecen las universidades para que participen ejecutivos de cualquier compañía y los cerrados que son diseñados específicamente para ciertas firmas.
La voz de los clientes
La propuesta de FDC de adecuar sus formatos de clases es una de las que empezarán a extenderse entre las escuelas de negocios. Y es que la crisis financiera actual está cambiando las condiciones de esta rentable industria y de la manera en que clientes y ofertantes participan de ella. Ésa es una de las principales conclusiones de esta quinta edición del ranking de educación ejecutiva que todos los años AméricaEconomía Intelligence lleva a cabo. El objetivo es analizar la oferta educativa que tienen las mejores escuelas de la región para las empresas y verificar qué tan fuertes son de acuerdo a distintos criterios: la cantidad y calidad de los clientes que han atendido, el grado académico de sus profesores y docentes, la capacidad para adecuar sus cursos a las necesidades y demandas de las empresas, así como sus redes y convenios internacionales y regionales, los cuales les permiten atender de mejor manera a clientes globales. Estos y otros criterios se organizan en cuatro dimensiones distintas cuyos resultados pueden verse en la tabla en página 60 (revise la metodología completa en la página 67).
La edición de este año es liderada por dos escuelas del Cono Sur: el IAE de la Universidad Austral, de Buenos Aires, Argentina, y la chilena Universidad Adolfo Ibáñez, con sedes en Miami y Santiago. Les siguen la mexicana ITAM, de Ciudad de México, la FDC de Brasil y la colombiana Uniandes de Bogotá. Se trata de una competencia estrecha en la que también participan escuelas globales con fuerte presencia en la región, como los españoles Instituto de Empresa, el ESADE, el IESE, y desde el año pasado la escuela madrileña ESIC, además de la estadounidense Kellogg, de Chicago.
Todas ellas consiguieron estos lugares de privilegio gracias a que han logrado fidelizar de mejor manera que su competencia a su cartera de clientes (mientras más grandes, más meritorios), ya sea porque han logrado impulsar la creación de universidades corporativas o porque han fortalecido su oferta de programas cerrados a empresas (o in company, como son conocidos en el argot académico).
Tiempos difíciles
Para todos, no obstante, los trimestres y los cursos que vienen estarán marcados por la crisis. "Si miramos lo que ha sucedido en crisis anteriores, como la que siguió al atentado del 11 de septiembre en EE.UU., veremos que la educación de ejecutivos es una línea prescindible en el presupuesto de una compañía", dice Stephen Burnett, decano asociado de Kellogg. Una hora de clases en un grupo cerrado de gerentes o altos directivos de una empresa puede llegar a costar entre US$ 1.000 a US$ 3.000, dependiendo de la institución que lo ofrezca. Y dado que un programa puede tener entre 12 a 30 horas, suspenderlo puede generar un ahorro inmediato de US$ 12.000 a US$ 100.000 en los gastos de las empresas. "Los presupuestos en formación para 2009 ya se han reducido, porque las ventas han bajado", dice la argentina Magui López, de la gerencia de RRHH de la filial argentina de la láctea francesa Danone.
No obstante, la transformación no sólo tiene que ver con los presupuestos. "Las compañías están modificando las solicitudes temáticas tradicionales de educación continua, finanzas o logística, por cursos y programas más centrados en la rentabilidad del capital y en el fomento de la innovación dentro de las empresas", dice Mónica Sacristán, del ITAM. En Perú, Daniel Infante, de la firma de productos Snacks (ex Frito Lay Perú), observa que sus ejecutivos han cambiado el énfasis de los cursos que demandan. "Nuestros ejecutivos nos están pidiendo cursos de bolsa, de inversiones y manejo de dinero", dice Infante. "Esto vamos a tener que considerarlo en 2009".
Además, ha venido dándose un aumento en la demanda por programas abiertos. Y es que, ante un posible ajuste de personal, los ejecutivos tienden a capacitarse más. "Así protegen su empleabilidad haciéndose más valiosos para sus compañías", dice Sacristán, del ITAM. Y no es de extrañar, porque poca es la formación que tienen nuestros ejecutivos sobre cómo operar en tiempos de crisis, nos señala una ejecutiva de Petrobras que no quiere ser identificada. "Sabemos más sobre cómo operar en tiempos de prosperidad y abundancia", señala.
Una encuesta efectuada por AméricaEconomía Intelligence a un grupo seleccionado de gerentes de recursos humanos de grandes compañías de Latinoamérica en la segunda quincena de octubre, cuando la crisis llegaba a uno de sus momentos más álgidos, revela que los clientes que demandan capacitación se inclinan mayoritariamente por la opción de desarrollar el capital humano de la compañía para enfrentar períodos turbulentos y, en la misma línea, menor es la opción por el recorte de personal como forma de enfrentar las crisis. Toda una revelación.
La telaraña regional
Otra de las herramientas fuertes con que cuentan las escuelas de negocios para sortear la posible crisis del mercado en 2009, es su red de socios. Porque en la batalla por los contratos de grandes compañías, una combinación precisa de oportunidad, prestigio y buenos socios puede constituir una oferta irresistible. Éste es justamente el atributo en que destaca la argentina IAE-U. Austral, la cual ha sido la que ha ofrecido la mayor cantidad de programas a empresas internacionales, incluyendo muchas operaciones fuera de Argentina.
En este sentido, las redes de colaboración entre escuelas, como Sumaq y Unicon, pueden verse fortalecidas en este nuevo escenario, debido a que éstas los proveen de una estructura de costos más liviana y flexible a la hora de trabajar con clientes transnacionales. Los clientes, no obstante, son muy exigentes a la hora de hacer su selección internacional. Prueba de ello fueron los varios meses que tardaron los ejecutivos del grupo alemán Linde para elegir a la universidad latinoamericana que les proveería de cursos de capacitación para sus ejecutivos en la región. Finalmente optaron por la colombiana Universidad de los Andes, debido a que además de cumplir con todos los estándares de calidad académica, demostraron contar con una red de socios de igual prestigio, lo que garantizaba la calidad del servicio en el resto de los países en que tienen operaciones.
Otra de las escuelas protagonistas del fenómeno de la colaboración es la argentina Universidad de San Andrés, que está unida tanto a las otras siete escuelas que forman la alianza Sumaq, como a las otras ocho latinoamericanas que son parte de Unicon. "La opción por colaborar se fundamenta en que las empresas demandan alta calidad, así como el acceso a una red de universidades de equivalente prestigio para asegurar esa calidad de servicio", dice Gabriel Aramouni, director del área de educación ejecutiva. "Es además una estrategia de crecimiento: dentro de una red de escuelas socias se desarrolla el fenómeno de la competencia regional, aislando así a la competencia local". La colaboración se da en los planos docente y técnico, al compartir métodos y recursos, distribuyendo las ganancias en forma proporcional al volumen de recursos facilitados.
"La participación en Sumaq sólo tiene ventajas", dice Martha Cecilia Bernal, directora de Management Development de la colombiana Universidad de los Andes. "Mientras más fuerte sea la relación con nuestras escuelas hermanas, se hace más simple generar ofertas de mejor calidad para empresas regionales". Y adicionalmente permite resolver fácilmente problemas que puedan surgir, como que, por ejemplo, un profesor se enferme y no pueda ofrecer su curso. "Eso se soluciona con un simple telefonazo".
Otras que están en esta línea son el ITAM del D.F., la PUC de Chile y la FDC de Belo Horizonte. "Estas alianzas nos han reportado contratos estratégicos y también mayor claridad en los diseños en atención a las diferencias en la cultura empresarial de cada país", comenta Mónica Sacristán, del ITAM, y quien fuera hasta hace poco miembro del directorio de Unicon.
Según Carlos García, director del área de desarrollo ejecutivo de la escuela venezolana IESA, es posible generar diseños muy ajustados y pertinentes a las necesidades del cliente, incluso cuando aquello constituye un verdadero desafío, ya sea por los contenidos mismos o por la complejidad de la logística.
Colaborar para ganar, ésa sería la consigna en 2009. Prueba de ello es el programa "Growing at Kraft" que la empresa de alimentos estadounidense desarrolla en conjunto con IESA, la EGADE de Monterrey, Universidad de San Andrés y la Fundación Getúlio Vargas. La lógica de este programa es que la empresa determina las necesidades a cubrir y elige a las escuelas locales que den una mejor respuesta a estos requerimientos. "Así se garantiza la calidad de los contenidos impartidos y se reducen los costos de traslado de nuestros ejecutivos", dice Eliza Pérez, de recursos humanos de Kraft en Venezuela.
En 2009 las escuelas deberán ser más creativas que nunca y estrechar aún más sus lazos para enfrentar una eventual disminución en la demanda. Si es por el lado de la calidad, quien ofrezca una oferta de alcance regional será siempre un proveedor atractivo y en eso las escuelas con más trayectoria en la colaboración y en el trabajo asociado tendrán la ventaja. Y si es por el lado del precio, serán más exitosas las que posean una estructura de costos más competitiva (y flexible).
Por esto, el talento de las escuelas estará en convencer tanto a sus clientes históricos como a los nuevos de que la mejor manera de "sortear el temporal" es incorporar nuevos conocimientos a las organizaciones, más innovación, más creatividad y, para ello, la educación continua es el mejor aliado. "Quienes dejen de capacitar a sus ejecutivos sufrirán las consecuencias, no en lo inmediato, pero sí cuando quieran expandirse", dice Stephen Burnett, de Kellogg.
Con Daniela González
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